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lunes, 2 de enero de 2017

JASON, en bici desde Inglaterra hasta Nueva Zelanda... ¡y más allá!

Al llegar al hostal de Ubud en Bali (Indonesia), pude ver que todos los que ahí nos alojábamos eramos mochileros de todas las nacionalidades que, al igual que yo, estaban descubriendo el país por su cuenta. Y, aunque por el día solíamos estar fuera descubriendo las inacabables maravillas de la isla, al ponerse el sol volvíamos al hostal a descansar mientras compartíamos historias de viaje con alguna cerveza de por medio. Sin duda, estos momentos son uno de los mayores regalos a la hora de viajar, pues descubres personas en tu misma situación y con las mismas inquietudes. 
La inmensa mayoría se encontraba recorriendo el sudeste de Asia y algunos otros, como yo, venían de Australia. Pero, indudablemente, la historia que más nos impactó a todos fue la de Jason.
Este hombre llamaba la atención no por ser el de mayor edad del hostal ni quizás el más delgado sino por su inmensa amabilidad y disponibilidad a escuchar y hablar con todo el mundo con total sinceridad, alegría y transparencia. Como si de un niño se tratase Jason irradiaba felicidad y buenas vibraciones y todo el que hablaba con él se quedaba fascinado por la decisión que decidió tomar hace 2 años con su vida.
Nacido en Inglaterra, Jason creó un pequeño negocio de mantenimiento que le ocupaba todo su tiempo. Tanto es así que, debido al gran estrés que implicaba, un día sufrió un fuerte ataque con el que terminó en el hospital. Afortunadamente, todo acabó en un susto pero, tras hacerle un chequeo, los médicos le aconsejaron ponerle freno a aquel ritmo de vida tan frenético para no sufrir posibles derrames o infartos en un futuro peligrosamente cercano.
Fue entonces cuando este hombre se replanteó muy seriamente si seguir con aquel tipo de vida o comenzar una nueva, alejada de todo aquello que le había estado acompañando durante sus 45 años de vida. De modo que el día 31 de Marzo del año 2014, decidió vender su pequeño negocio, cogió su bici, la equipó con un par de alforjas a los lados y empezó a pedalear y pedalear... y pedalear...

Como si de Forrest Gump se tratase, Jason lleva ya recorridos más de 60.000 kilómetros (51.000 km cuando yo le conocí 7 meses atrás en Bali). Su ruta le ha llevado por países tan recónditos y desconocidos como Kazajistán o Irán -del que tiene muy buen recuerdo- y por terrenos tan grandes como China o inhóspitos como las montañas del Himalaya o el gran desierto de Australia. Y, aunque Nueva Zelanda parecía ser su destino final, no acabó siendo así. 
Tras llegar a la otra punta del mundo, Jason quedó tan fascinado por lo que había llegado a hacer en apenas 2 años que decidió dar media vuelta y seguir pedaleando; y así, seguir dejándose asombrar por las aventuras que las gentes y situaciones de cada país le regalaban cada día. 
Del tal modo, Jason atravesó de nuevo el gran desierto de Australia -esta vez de sur a norte- y siguió pedaleando por el sudeste asiático hasta Bali, donde tuve la gran suerte de conocerle. Allí estuvo unos días "de retiro" buscando la forma de buscar algún remedio para sus curvados y agarrotados dedos a causa de la bici, y también contemplando la idea de abrir un pequeño negocio de sandalias que parece seguir yendo adelante. 
Finalmente, cumpliendo con los plazos de los visados del país, Jason continúa su intrépido viaje en Myanmar e India y, tras acabar de visitar toda Asia, Jason pretende hacer lo mismo por todo el continente americano y África.

sábado, 24 de septiembre de 2016

JONATAN, demasiado pronto para ser director de banco

Me encontraba en el apartamento de Sydney cuando el casero coreano nos presentó a un nuevo inquilino que, en este caso, no era ni inglés, ni japonés o brasileño, sino alemán. Su nombre era Jonatan, tenía 30 años y la primera impresión que tuvimos de él fue la de un tipo bastante hablador, espontáneo e inquieto.
Jonatan, al igual que todos los que vivíamos en aquel apartamento de Sydney, escondía una bonita historia que le hizo acabar en la otra punta del mundo, aunque, a diferencia del resto, él apenas había disfrutado de su juventud.
Con 17 años dejó el instituto y, tras un periodo personal bastante inestable, decidió comenzar a trabajar; nada más y nada menos que en un banco. Y es que en Alemania conceden bastantes ayudas para todos aquellos que quieran insertarse en el mundo laboral desde jóvenes, aunque sea como becarios. De este modo, Jonatan comenzó colocándose detrás de los banqueros y economistas de la sucursal para aprender el funcionamiento de todo cuanto veía. Y, tras varios meses en aquella sucursal, fue ganando responsabilidades gracias al enorme interés y motivación que ponía en cada una de sus tareas.
Con el paso del tiempo y junto al apoyo de sus jefes, Jonatan compaginó el trabajo del banco con los estudios a fin de obtener un certificado que le permitiese acceder a estudiar economía en la universidad de Hamburgo. Y, una vez conseguido aquel diplomado en económicas obtuvo un máster que, unido a su gran experiencia en el sector desde los 17 años, llevó a que sus superiores le concediesen el puesto de director del banco con nada más y nada menos que 27 años de edad, convirtiéndose así en el director de banco más joven de todas sus entidades en Alemania.
Y así estuvo durante 4 años disfrutando de aquella posición privilegiada en la que recorría el país con coches de la más alta gama o acudía a reuniones, comidas, conferencias e incluso fiestas en nombre y a cargo de la empresa. 

Pero, aun así, había algo en el interior de Jonatan que le removía la conciencia y le hacía preguntarse: “Ahora que he llegado tan alto, ¿ha valido la pena gastar mi juventud a cambio de esto? ¿Es esto lo que verdaderamente me ayuda a crecer como persona? ¿Realmente quiero seguir así el resto de mi vida?” Por ello, tras varios quebraderos de cabeza, Jonatan tomó una decisión drástica, renunció al puesto de director de banco, su coche y su casa y se aventuró a emprender la aventura de su vida.
Comenzó haciendo un voluntariado de 8 meses en Sudáfrica enseñando inglés a los niños de varias escuelas de Ciudad del Cabo, donde acabó aprendiendo mucho más de lo que pudo haber enseñado.  
Posteriormente, Jonatan quiso abarcar otra área que nunca había tocado y trabajar unos meses en la construcción como un emigrante más, lo cual le llevó a Australia, donde nuestros caminos se cruzaron. Por suerte, en aquel apartamento de Sydney había muy bien ambiente entre los compañeros de piso y nos resultó muy fácil entablar amistad, ya que todos nos encontrábamos en una situación parecida. De ahí recuerdo con especial cariño las veces en que medio apartamento acabábamos echándonos la siesta después de duras jornada de trabajo. Aunque al principio se me reía, Jonatan fue, de hecho, el que más enganchado estuvo a ellas y al final, no había día en que este alemán no cayera rendido después de comer.
Desafortunadamente, tal y como comento en el último artículo de Australia, fuimos desalojados del piso a escasos días de abandonar el país y, aunque para otros hubiera significado un problema, para nosotros significó una oportunidad donde, gracias a la gran capacidad de adaptación de Jonatan y su mentalidad positiva, decidimos aventurarnos en un viaje en coche de Sydney a Victoria por la costa del Pacífico.
A pesar de haber tomado caminos diferentes, seguimos manteniendo el contacto y he podido seguir sabiendo de su guía de ruta. Después de visitar el Gran Arrecife de Coral y abandonar Australia, Jonatan se acercó a Nueva Zelanda por unos días al igual que a Filipinas, donde su hermana también estaba viajando y le esperaba. De ahí se dirigió a Bali, en Indonesia, y posteriormente a Vietnam, de la cual dice estar muy gratamente sorprendido.
A su paso por Tailandia, Jonatan se apuntó a un gimnasio del país para practicar Muay-Thai y, tras varias semanas de duro entrenamiento se trasladó a la India, donde alquiló una moto con la que recorrió el Himalaya indio, llegando a picos de más de 5.300 metros de altura.

Finalmente, cogió un vuelo a Mongolia y a los pocos días se subió al Transiberiano, con el que espera recorrer todo Rusia hasta Moscú en 76 horas y así llegar a Alemania antes de Navidad.
Locura o no, Jonatan parece estar dispuesto a volver a casa tras casi 2 años de peregrinación por medio mundo y, lógicamente, tendrá que volver a trabajar para vivir, aunque ya no vivir para trabajar; pues si algo se aprende de estos viajes es que el tiempo y la pasión son los mayores artífices de nuestras vidas. Si muriésemos mañana, ¿estaríamos viviendo hoy de la misma manera?

viernes, 23 de octubre de 2015

INKA PIEGSA, nunca es tarde para soñar

Ice Museum en Estambul
Dicen que no hay segundas ocasiones para causar una primera impresión y, en el caso de Inka unos pocos segundos fueron más que suficientes para percatarse de su vitalidad y energía. Acompañada siempre de una sonrisa, esta mujer alemana de 70 años dio un cambio radical a su vida tras abandonar el gabinete de abogados que ella misma había creado y en el cual había estado trabajando durante 30 años.


Acostumbrada a viajar desde pequeña con su familia, Inka acabó dedicándose por su propia cuenta al derecho internacional, teniendo que moverse entre países de todo el mundo en representación de su firma -con sede en Londres y Marbella-.
Pero, a pesar del buen trascurso de su vida, un día como otro cualquiera en el que tenía que irse a Hong-Kong por motivos laborales, Inka decidió dar un giro de 180 grados a su vida personal negándose rotundamente a ir y renunciando así a algo que ella misma había creado pero no había vivido.
De este modo, vendió su casa y su firma de abogados y actualmente se dedica a disfrutar todos aquellos viajes que hasta entonces no había podido disfrutar entre aeropuertos, hoteles y oficinas de todo el mundo.

Con esta nueva inspiración y una gran creatividad, Inka ha destinado su nueva vida a la literatura a través de la creación de novelas escritas por su propio puño y letra y un blog personal destinado especialmente a todas aquellas mujeres de avanzada edad que quieren viajar pero no pueden, o más bien, creen no poder. Además, Inka también ha conseguido ser miembro de la International Travel Writers Alliance y escribir artículos para empresas de viajes tan reconocidas como la BBC Travel.
Carnaval de Venecia
Si queréis saber más sobre ella y estáis interesados en conocerla con mayor detalle, aquí os paso su blog: http://www.glamourgrannytravels.com/

sábado, 5 de septiembre de 2015

BENJAMIN: de jugador de rugby profesional a arquitecto y monitor de barrancos

“Benji”  es de esa clase de personas que cae bien a todo el mundo por su gran humildad, su mentalidad positiva, su buena educación y la tranquilidad que transmite a todo el que le rodea. Además, su largo  cabello y barba morena generan en varios casos comparaciones con Tarzán o Jesucristo.

El cambio de rumbo que ha tomado este chico en su vida ha sido realmente espectacular. Ya desde muy joven, con apenas 18 años debutó en los juveniles del equipo de rugby de Toulousse y, al poco tiempo, llegó a alcanzar el primer equipo, enfrentándose a jugadores de primer nivel en estadios que llegaban a acoger los 30.000 espectadores. Sin lugar a dudas, todo un sueño para muchos, pero no para Ben, pues al mismo tiempo, quería continuar sus estudios de cara a un futuro más estable y apaciguado que el que ofrecía el mundo del rugby.
Esto le llevó a renunciar al que entonces era su trabajo (y un sueño para muchos) para estudiar arquitectura en Burdeos. Aunque, al acabar sus estudios y realizar las primeras prácticas en una empresa, se dio cuenta de que permanecer sentado en una oficina frente a un ordenador no era lo suyo.
Así pues, un buen día decidió dejarlo todo, coger la mochila y partir a Argentina esperando poner las ideas en su sitio y aclararse sobre qué hacer con su vida. Tal fue la experiencia que tras 5 intensos meses en aquel país viviendo grandes experiencias con gente inolvidable decidió volver. Aunque esta vez sería por 6 meses y junto a un amigo al que tuve la suerte de conocer mientras trabajábamos el verano en Millau: Colin.
Debido a la experiencia de Colin y su espíritu montañero, aquellos 6 meses se destinaron a la escalada y el senderismo por majestuosos parques naturales y enormes paredes verticales que llamaban a su ascensión. Lo cual, no quita lugar para que aprovechasen y visitasen los países vecinos: Chile, Perú y Bolivia o la propia Argentina, donde vivieron grandes anécdotas como la que se cuenta en el vídeo, quedándose en calzoncillos en medio de la intemperie atracados por unos hombres con machetes y pistolas.


Finalmente, estas vivencias sirvieron para que Benji –al igual que Colin- se diese cuenta de que estaba destinado a vivir al exterior, en contacto con la naturaleza y de cara a las personas. De modo que, al llegar a su pueblo natal –Millau- decidió hacer ese cambio radical y trabajar en una empresa de turismo activo destinada a la realización de actividades deportivas en la naturaleza, tales como barrancos, rafting, escalada, descensos en canoas, puenting o paintball. De hecho, fue allí donde coincidieron nuestros caminos y tuve la gran suerte de conocer a Benji y Colin, al principio como compañeros de trabajo pero rápidamente como amigos.
 Actualmente, Benji se encuentra formándose para el título de monitor de barrancos y cañones y Colin -que fue quien me enseñó el fascinante mundo de la escalada- se encuentra en el pirineo francés como instructor de snow.

lunes, 16 de junio de 2014

23 PAÍSES EN 2 AÑOS. RAFA SOARES

Como comento en mi artículo de Noruega, Rafa fue sin duda el personaje que más me marcó. Era mi primera experiencia couchsurfing y todo cuanto pasó en torno a ella no dejaba de impactarme. Nos encontrábamos en una casa donde un solo chico de 27 años, Stian, acogía cada día a gente nueva, sin conocernos de nada. Había un brasileño que dejó su trabajo de abogado para recorrer el mundo, un inglés que se iba en bici hasta Helsinki o Rafa, un chico portugués que había llegado desde Lisboa hasta los fiordos noruegos gracias al autostop. 

Tras dejar sus estudios de la universidad, decidió dejarlo todo para recorrer y visitar las gentes del mundo de la forma más económica posible: autostop. Tanto es así que en apenas 2 años Rafa ya ha visitado 23 países. 
A primera vista, se lo veía un chico verdaderamente inocente y de gran corazón que, en varios casos, daban lugar a burlas a causa de su humilde ingenuidad. Sin embargo, a mí me pareció un tipo realmente intrigante, aventurero y lleno de vitalidad. Tanto es así que al anochecer -y a pesar del reciente invierno noruego- solía irse a nadar a un lago que había cerca de la casa con unas temperaturas realmente bajas.
Rafa estuvo varios meses en Portugal combinando distintos trabajos que le permitiesen financiarse algo que tenía en mente: Groenlandia. De esta manera pasó por Portugal, España, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, República Checa, Dinamarca y finalmente Noruega, donde nuestros caminos se cruzaron.  Pero, al no tener la posibilidad del autostop a partir de Noruega, su intención era comprar un billete de avión a Islandia para posteriormente hacer transbordo en dirección a Groenlandia. Sin embargo, después de 3 semanas viviendo y trabajando en Islandia decidió dejar a un lado la idea del Ártico por motivos personales y volverse a Noruega.

Pero Rafa no sólo ha visitado Europa, sino que también ha estado en países como Canadá, EEUU, Turquía, India, Tailandia, Malasia o Australia. Y lo mejor de todo es que apenas gasta dinero en sus viajes ya que gracias a Internet, Rafa ha dado con el modo de conocer el mundo con 4 duros.
Mediante páginas como Workaway o Infojobs, Rafa ya ha aceptado empleos en varios países como agricultor, albañil o asistente de cocina que le permiten pagarse la estancia en cada país que visita o incluso ahorrar para el siguiente. 
A la hora de buscar ALOJAMIENTO, aprovecha la página de Couchsurfing para dormir gratuitamente en casa de otras personas con las que, aunque no las conozcamos, se comparten grandes momentos y experiencias. Y, en caso de no encontrar a nadie que lo acoja, este chico no tiene reparo en dormir en las estaciones públicas o incluso al aire libre siempre que haga buen tiempo.
Respecto al TRANSPORTE, en largas distancias utiliza el autostop y en cortas distancias dentro de la ciudad suele ir andando, ya que el mero hecho de disfrutar del camino es algo que le resulta realmente gratificante.
De este modo, con el autostop, el alojamiento y los ingresos cubiertos, la ALIMENTACIÓN se convierte en el paso más complicado para completar sus viajes con total satisfacción -pues gran parte del dinero que consigue trabajando en uno o dos meses lo distribuye entre viajes de 4 o 5 meses-. Aún así, Rafa se las apaña para mendigar en los bares, panaderías o puestos de restauración por comida que vayan a tirar o que no necesiten y que el aceptaría con sumo gusto. 
Después de mi viaje por Noruega y ya de nuevo en Polonia, seguimos manteniendo el contacto por facebook y, gracias a ello, pude acogerle en mi casa tras su paso por Cracovia en dirección a Turquía: Había recorrido Europa Occidental y ahora le tocaba conocer la Oriental. Allí, al coincidir con mi última semana de Erasmus, aproveché para mostrarle la ciudad al completo, darle toda la ropa que no me podía llevar en el avión o incluso dejarle mi habitación el día después de irme. 
La historia de Rafa

miércoles, 7 de mayo de 2014

10.000KM EN AUTOSTOP. GREG

Era la primera vez que hospedaba a alguien que no conocía de nada en mi casa a través de couchsurfing. Pero fue tan positiva mi experiencia en Noruega con Stian -entonces un desconocido de 27 años que me alojó en su casa durante 4 noches- que me ofrecí a alojar a Greg. En Cracovia le mostré la ciudad con gran precisión y, aprovechando un festival que tenía lugar esos días, lo llevamos a un concierto de música "Electro and Bass".
Greg es un joven de 25 años nacido en Zaporizhia, Ucrania. Y, aunque su verdadero nombre ucraniano es Grisha, sabe que Gregory es un nombre más internacional y fácil de recordar.
Estudió la carrera de ingeniería en su país natal y fue durante sus estudios universitarios cuando empezó a conocer Europa gracias a torneos y grupos de trabajo de ingeniería que llevaban a Greg y su equipo a competiciones europeas del más alto nivel.
Una vez acabada la carrera y gracias al buen manejo del ucraniano, ruso e inglés que posee, Greg recibió una oferta de trabajo procedente de Beijing, China, que acabó por aceptar y que le llevó a vivir en aquel país durante los dos próximos años, moviéndose por varias ciudades del país y obteniendo una gran experiencia laboral e idiomática con respecto al mandarín.
Fue al llegar a China cuando decidió moverse por autostop pues, según Greg, “en la sociedad de la globalización en la que nos encontramos nos comunicamos mucho, pero hablamos poco. Y hacer autostop es una forma muy interesante de viajar, más excitante y muy original para conocer gente”.
        Tras dar muchas vueltas por el gran país asiático y volver a Ucrania, Greg recibió otra oferta para trabajar en el extranjero que también acabó aceptando: esta vez en India -donde permaneció unos meses antes de su vuelta a Ucrania-.
Pero, fue tal la afición que le cogió a viajar que, una vez asentado en su país natal,  se dispuso a emprender otra aventura en autostop que le llevaría a recorrer Polonia de norte a sur hasta acabar en su ciudad natal de Ucrania: Zaporizhia. Allí, a parte de visitar a su familia y su sobrino recién nacido, le esperaba otra gran misión como ucraniano: votar en las elecciones por la presidencia de Ucrania de 2013. 
Con Greg pude aprender mucho sobre el pasado, presente y posible futuro de su país y pudimos compartir grandes experiencias entre culturas tan diferentes como la ucraniana y la española. 
Respecto a la tensa situación que está viviendo su país en estos momentos con Rusia le deseo lo mejor y lo que el más quería: la paz del país 
La historia de Greg

jueves, 30 de enero de 2014

DE CANADÁ A EUROPA: MAX


A pesar de que coincidíamos en la universidad y muchas otras fiestas, no llegué a conocer a este chico realmente bien hasta sus últimos meses de estancia cuando, en un campamento que tuvo lugar en las montañas del sur de Polonia, pude descubrir más sobre él y sus aventuras. 
Así como Lee es una persona muy tranquila, Max es alguien increíblemente energético y hablador, con el gran don de llevarse bien con todo el mundo.  
Max, Rob y Lee
La primera vez que Max salió al extranjero fue cuando tenía 4 años, a  Estados Unidos. Pero, según cuenta, al estar tan asociados diplomática y socialmente Canadá y  EEUU, viajar entre ambos países no lo considera un viaje realmente internacional. De modo que la primera salida que considerada como tal fue la que realizó a México con nada más que 7 años. 

Max tuvo la gran suerte de apoyarse en el trabajo internacional de su padre para viajar por el mundo en familia. A los 15 años cruzaron el charco para visitar unos familiares suyos en Londres, Inglaterra. Pero aquello no era más que una escala hasta llegar a su destino: Sudáfrica. Aquí hicieron un intercambio de casas con una familia sudafricana en Cape Town. Lo cual resultó ser una experiencia inigualable.
Desde entonces, Max se enamoró de los paisajes del mundo, su gente y sus culturas y, conforme fue creciendo, decidió continuar estas aventuras con sus amigos de una forma mucho más sencilla y cercana al destino.
De modo que, cargado con nada más que una mochila a sus espaldas y una gran pasión, ya son 35 los países visitados con sólo 23 años de dad.
NORTEAMÉRICA: Canadá, EEUU, México
SUDAMÉRICA: Chile, Argentina
EUROPA: Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda, Grecia, Italia, Austria, Alemania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Portugal, Croacia, Macedonia, Montenegro, Albania, Serbia, Bosnia, Hungría, Ucrania
ÁFRICA: Marruecos, Egipto, Kenia, Tanzania, Sudáfrica
ASIA: Corea del Sur, Vietnam, Singapur
OCEANÍA: Australia
Al igual que Lee, Max también empezó a trabajar desde muy joven para pagarse sus viajes, combinando estudios y trabajo con el principal propósito de invertir lo recaudado en poder recorrer mundo. De hecho, él también hizo un break antes de empezar la universidad para dedicarse a tiempo completo a viajar de continente en continente.
Y... ¿qué viene después?
Probablemente vaya a Turquía en familia tras visitar a su hermana, la cual se encuentra estudiando en Viena.  Pero de momento se encuentra repostando en Victoria, Canadá donde le espera algún que otro año trabajando duro en algo relacionado con su carrera, esperando así ganar experiencia y recuperar todo el dinero invertido en sus viajes. Respecto a España, también le insistí en que no puede seguir viajando sin antes ver mi hermoso país. Planeamos algo como un tour por toda la península en bici o autostop y lógicamente con parada obligada en mi preciosa ciudad: Zaragoza. 
Max es tan aficionado a la fotografía que al acabar su estancia de estudios en Europa se decantó por la creación de una página web con su marca propia: "MaxwellWebster". Aquí os paso los links donde podreis ver algunas de sus fotos e historias, realmente espectaculares.
https://www.flickr.com/photos/104270274@N04/ 
http://www.maxwellwebster.com/ 

lunes, 25 de noviembre de 2013

UN CANADIENSE POR EUROPA: LEE

Podría decirse que Lee fue la primera persona en hacerme cambiar la forma de ver las cosas, aunque no sólo él, pues siempre iba con otros 2 amigos de Canadá que iban con el mismo espíritu viajero: Rob y Max. Los 3 cursaban economía en Victoria (Canadá) y se encontraban realizando un semestre de sus estudios en Cracovia, precisamente en la misma universidad donde yo estudiaba: la UEK.
Max, Rob y Lee
Como decía en el artículo anterior [Cracovia,Primeras experiencias] gracias a los Tandems y a la abierta personalidad que tenían pude llegar a entablar amistad rápidamente con ellos -al igual que la mayoría de estudiantes Erasmus-.  


Rob es una persona muy amigable y de gran corazón y Max es un viajero en toda regla. Sin embargo, Lee fue el primero al que pude conocer en profundidad debido al viaje que hicimos juntos a Praga: realmente una persona tranquila y sin agobios en el momento de viajar.

Según me contaban, en Canadá es muy típico aprovechar las vacaciones para viajar al extranjero. De hecho, tanto Lee como Max tomaron un break unos años antes de empezar la universidad para dedicarse a viajar por el mundo con el dinero ganado.

En el caso de Lee, fue a los 14 años cuando empezó a trabajar en empleos tan básicos como los de la construcción, la pesca o la tala de árboles. Curiosamente, y coincidiendo con el tópico de los canadienses con barba y camisas a cuadros que cortan árboles, el trabajo forestal está tan bien reconocido en el país que el propio Estado canadiense otorga varias ayudas a sus ciudadanos para incentivar el cuidado de sus bosques mediante las talas forestales responsables.

 La primera vez que Lee salió al extranjero por su cuenta fue a Cancún de la mano de su hermano cuando apenas tenía 19 años. Al principio no significaron más que unas vacaciones al paraíso donde lo principal era la fiesta y estar tumbado en la playa. Pero, conforme fue viajando, empezó a descubrir algo más allá de lo banal que le ha llevado a ver 23 países con menos de 25 años de edad: Canadá, EEUU, México, Tailandia, China, Hong Kong, Grecia, Holanda, Reino Unido, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Bosnia & Herzegovina, Montenegro, Albania, Macedonia, Serbia, Alemania, Austria, Eslovenia, República Checa y Ucrania.

Todos estos viajes, que en algunas ocasiones hacía con amigos y otras por su cuenta, le han permitido ver países y vivir experiencias que jamás alguien podría expresar con palabras. Tal y como me decía, lo bueno de viajar con amigos es el poder compartir y comentar aquellos momentos que más nos llaman la atención. Sin embargo, no siempre parecía ser la mejor opción pues no todos tienen porqué coincidir con la idea o el estilo de viaje, resultando así difícil planificarse entre el grupo o estar acorde con las preferencias sobre qué ver. 
En uno de sus viajes decidió cambiar su método de hacer turismo y se fue a China como profesor de inglés durante un mes, donde al mismo tiempo aprendía mandarín. Esto, según él, le otorgó al viaje un sentido especial, con un propósito más claro. 

Y... ¿Qué es lo siguiente?
De momento le esperan unos años trabajando de nuevo en Canadá para recuperar todo el dinero invertido en sus viajes y ganar el de los siguientes. Probablemente Sudamérica (Colombia, Brasil, Argentina o Ecuador) u Oriente Medio (Qatar, Israel, Turquía o Egipto). Lo que está claro es que su espíritu aventurero no parece cesar; el mundo le está esperando.